En la sepultura de nuestro hermano Federico (16 de enero):
Padre de todos, te pedimos por aquéllos que amamos, pero que ya no vemos: Concédeles tu paz; que brille para ellos la luz perpetua; y en tu amorosa sabiduría y poder infinito, opera en ellos el buen designio de tu perfecta voluntad; por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
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